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Salud

Una vacuna nacida para atacar tumores ahora se adapta contra la malaria después de años de pruebas y cambios de rumbo

15/7/26
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Una vacuna nacida para atacar tumores ahora se adapta contra la malaria después de años de pruebas y cambios de rumbo

Una tecnología desarrollada a partir de investigaciones de laboratorios de Harvard y del Instituto Wyss está siendo adaptada para producir una vacuna contra la malaria.

La plataforma comenzó como un tratamiento experimental contra el cáncer y funciona mediante pequeñas estructuras que ayudan al sistema inmunitario a reconocer objetivos específicos y responder frente a ellos.

La empresa surgida de este trabajo recibió en diciembre de 2025 una ampliación de USD 6,6 millones de la Fundación Gates para continuar el desarrollo de la vacuna destinada a una de las enfermedades infecciosas con mayor impacto mundial.

El dispositivo funciona como una pequeña fábrica dentro del cuerpo

La propuesta utiliza un material poroso y biodegradable que se coloca en el organismo y libera gradualmente sustancias capaces de atraer y activar células de defensa. Estas células reciben información sobre aquello que deben identificar y luego trasladan esa señal al resto del sistema inmunitario.

En su aplicación original contra el cáncer, el dispositivo incorporaba componentes obtenidos del tumor de cada paciente. Las células inmunitarias aprendían a reconocer esas señales y posteriormente se dirigían hacia las células tumorales.

La primera prueba incluyó a 21 pacientes con melanoma avanzado

La versión inicial fue evaluada en un ensayo clínico de fase 1 con 21 personas que tenían melanoma avanzado. El objetivo principal fue comprobar la seguridad y verificar que la vacuna pudiera fabricarse de manera constante para cada paciente.

El estudio determinó que el procedimiento era seguro y consiguió activar una respuesta inmunitaria. Además, el 43% de los participantes mantuvo estable la enfermedad, aunque la reacción observada fue menor que la registrada previamente en modelos animales.

La fabricación personalizada llevaba varias semanas

Una de las principales dificultades era el tiempo necesario para preparar cada dosis. Los especialistas debían tomar una muestra del tumor, procesarla y fabricar una vacuna individual, un proceso que podía extenderse durante semanas.

Ese plazo representaba una limitación para personas con enfermedades que avanzan rápidamente. Por ese motivo, los equipos continuaron modificando la tecnología y desarrollaron una presentación más sencilla de producir y administrar.

La nueva versión puede aplicarse mediante una inyección

La plataforma más reciente reemplaza la estructura implantada quirúrgicamente por pequeñas varillas de sílice que se inyectan y se organizan solas dentro del cuerpo. Una vez reunidas, forman un soporte que cumple una función similar a la versión original.

El cambio permite acercar el procedimiento a una aplicación convencional, sin necesidad de una intervención para colocar el dispositivo debajo de la piel.

El sistema fue adaptado para enfermedades infecciosas

Después de las pruebas contra el cáncer, la plataforma fue ajustada para trabajar con enfermedades infecciosas. Su capacidad para liberar lentamente componentes que estimulan las defensas despertó interés como una forma de prolongar y reforzar la respuesta inmunitaria.

El equipo llegó a desarrollar una versión contra el COVID-19 durante la pandemia, aunque no estuvo lista a tiempo para incorporarse a la respuesta mundial. El trabajo continúa ahora concentrado en la malaria y en nuevas aplicaciones relacionadas con el cáncer.

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