
Una guía basada en recomendaciones del barista José Pellejero, quien explicó métodos simples para diferenciar un café de mejor calidad de otro de menor nivel antes de prepararlo. Las señales mencionadas se centran en la prueba con agua fría, el color del grano y el aroma.
El primer paso consiste en colocar algunos granos de café en agua fría. Si aparecen pequeños hilos o rastros en el líquido, Pellejero advierte que puede tratarse de café torrefacto, una variedad tostada con azúcar.
Este tipo de tostado genera una capa caramelizada en el grano y suele utilizarse para cubrir defectos o extender su conservación. La ausencia de esos rastros no confirma por sí sola que el café sea de buena calidad, pero su presencia funciona como una primera señal de alerta.
Otro punto mencionado es observar el tono del café después del tostado. Los granos demasiado oscuros pueden indicar un proceso excesivo, que afecta los atributos originales del producto.
Los tostados medios o claros suelen conservar mejor características como aroma, acidez, dulzor natural y notas propias del grano, mientras que un tostado intenso puede dejar sabores más amargos y reducir los matices.

El tercer aspecto señalado es el olor del café. Pellejero indicó que el café molido debe desprender aroma y que la falta de olor o la presencia de notas quemadas, desagradables o extrañas puede indicar problemas de calidad, almacenamiento o procesamiento.
Cuando el café presenta aromas vinculados a frutos secos, chocolate o frutas, puede ser una señal de mayor cuidado en la selección, el tostado y la conservación del producto.