
El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) mantiene activa la vigilancia frente a la peste porcina africana, una enfermedad viral que afecta a cerdos domésticos y salvajes y que puede alcanzar una mortalidad del 100% entre los animales infectados. Paraguay continúa libre de esta enfermedad, al igual que Sudamérica.
La atención volvió a ponerse sobre esta amenaza sanitaria luego de que en Finlandia fueran detectados 11 nuevos casos en jabalíes muertos, en una zona cercana a la frontera con Rusia. Ante este escenario internacional, los controles paraguayos abarcan puntos de movimiento de animales, establecimientos dedicados a la producción porcina, frigoríficos y mataderos.
La principal vía de transmisión es el contacto entre animales infectados y animales sanos, aunque el virus también puede desplazarse de manera indirecta mediante vehículos, ropa u otros elementos contaminados.

Entre las señales que pueden aparecer en los animales se encuentran fiebre alta, hemorragias, diarrea, enrojecimiento y necrosis de la piel, además de abortos espontáneos. Estas características hacen que cualquier sospecha requiera atención sanitaria.
Como parte de las medidas destinadas a evitar la entrada del virus, continúa vigente la prohibición para que viajeros introduzcan al país productos o subproductos de origen porcino dentro de sus equipajes.
El Senacsa también solicita a los productores que comuniquen cualquier mortandad o aparición de síntomas compatibles con la enfermedad en sus establecimientos y recurran a la unidad zonal correspondiente.