
El oro volvió a entrar en territorio bajista por primera vez desde 2022, luego de acumular una caída de 24,58% desde los máximos registrados a finales de enero, cuando superó los USD 5.400 por onza.
Durante la jornada, el oro retrocedía 4,08% y se ubicaba cerca de USD 4.088 por onza, en niveles no vistos desde noviembre.
El movimiento se produjo en un contexto de tasas de interés elevadas, mayores rendimientos de la deuda estadounidense y un dólar fortalecido.
En los mercados financieros, una caída superior al 20% desde un máximo reciente suele ser considerada ingreso a mercado bajista.
En este caso, el oro superó ese umbral tras perder más de una quinta parte de su valor desde los niveles récord alcanzados a comienzos de año.

La publicación de datos económicos sólidos en Estados Unidos reforzó la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva por más tiempo.
Ese escenario suele afectar al oro, ya que se trata de un activo que no ofrece rendimiento, mientras los bonos y otros instrumentos ganan atractivo con tasas más altas.
El oro al contado cerró por debajo de su media móvil de 200 días por primera vez desde septiembre de 2023, una señal seguida por los inversionistas.