
La Organización Internacional del Trabajo advierte que más de 2.000 millones de personas trabajan en condiciones de informalidad en el mundo, lo que equivale a cerca del 60% del empleo global.
Esto significa que seis de cada diez trabajadores no cuentan con cobertura social adecuada ni con mecanismos de protección frente a desempleo, accidentes laborales o jubilación.
En América Latina y el Caribe, la informalidad laboral alcanzó el 46,7% al último dato de 2025, con una reducción de 0,7 puntos porcentuales frente al año anterior.
La cifra implica que prácticamente una de cada dos personas ocupadas en la región trabaja en condiciones informales.

A nivel global, la informalidad tiene mayor presencia en actividades como comercio minorista, agricultura, construcción, transporte y servicios personales.
La OIT también señala que el fenómeno aparece en trabajos temporales, plataformas digitales, ocupaciones independientes y cadenas globales de producción y servicios.
La informalidad limita el acceso a derechos laborales, seguridad social, jubilación y cobertura médica.
También afecta la productividad promedio de las economías, reduce el acceso al crédito y deja parte de la actividad económica fuera de los sistemas tributarios y previsionales.
La problemática presenta diferencias por género y edad. Las mujeres y los jóvenes registran mayores niveles de informalidad en varios países.
Entre las medidas planteadas aparecen la ampliación de la protección social, incentivos para pequeñas empresas, simplificación tributaria, acceso al financiamiento y capacitación laboral.