
La agencia espacial de Estados Unidos concretó el lanzamiento de la misión Artemis II, el primer viaje tripulado en dirección a la Luna desde el programa Apolo.
El despegue se realizó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, dentro de una ventana prevista para la jornada, marcando el inicio de una operación que se extenderá por varios días.
La misión contempla un trayecto de aproximadamente 10 días, durante el cual la nave no descenderá ni ingresará en órbita lunar, sino que realizará un sobrevuelo alrededor del satélite natural.
El plan incluye el regreso directo a la Tierra con amerizaje en el océano Pacífico, como parte de las pruebas operativas del sistema.
Además, se prevé que la tripulación alcance una distancia mayor a la registrada en misiones anteriores, con un recorrido que se extendería hasta 6.400 kilómetros más allá de la Luna antes del retorno.

El vehículo utilizado corresponde al cohete SLS junto con la nave Orion, componentes centrales del programa Artemis.
Durante el despegue, los propulsores sólidos generaron más del 75% del empuje necesario, mientras que el sistema completo alcanzó una potencia cercana a 8,8 millones de libras de fuerza.
A medida que la nave ascendió, se desconectaron los sistemas de soporte terrestre, permitiendo que el vehículo continuara su trayectoria de forma autónoma.
La misión forma parte de una estrategia más amplia que busca validar tecnologías y sistemas necesarios para futuras operaciones espaciales.
Entre los objetivos se encuentra avanzar hacia un alunizaje en zonas cercanas al polo sur lunar en los próximos años, además de sentar bases para misiones más extensas.