
La discusión sobre la inseguridad volvió a instalarse en el debate público a partir de declaraciones de la Policía Nacional, que señalaron que la percepción ciudadana no siempre coincide con los registros estadísticos, sin desconocer la ocurrencia de hechos delictivos. La posición institucional fue expuesta en un contexto de análisis sobre cómo se interpreta la situación de seguridad en la vida diaria.
Desde la institución se indicó que la percepción de inseguridad tiene un componente subjetivo, que no necesariamente guarda una relación directa con las variaciones de los datos oficiales.
Al mismo tiempo, se aclaró que la existencia de esa diferencia no implica la ausencia de delitos ni la interrupción de los episodios que afectan a la población.
En el mismo marco se abordó el impacto del consumo de drogas en adolescentes, con referencia a sustancias de bajo costo que circulan en entornos urbanos.
Desde el área de Crimen Organizado se sostuvo que la problemática excede el accionar policial y está atravesada por factores sociales, familiares y personales.

Las autoridades señalaron que en numerosos casos los propios padres reconocen limitaciones para ejercer control sobre hijos de entre 12 y 15 años.
La adicción fue descripta como un fenómeno de múltiples causas, vinculado a contextos de vulnerabilidad y decisiones individuales.
Desde la Policía Nacional se indicó que las tareas de prevención y control continúan en ejecución dentro de las capacidades operativas disponibles.