
El sistema previsional del Instituto de Previsión Social afronta un desajuste corriente que viene siendo cubierto con ingresos financieros del Fondo de Reserva, de acuerdo con el informe actuarial 2024–2100. Entre 2020 y 2024, se utilizaron cerca de USD 180 millones provenientes de esas rentas para compensar la diferencia entre aportes y pagos.
La información disponible indica que, por ahora, el sostén del sistema se apoya en rendimientos y no en el capital del fondo.
Desde 2020, los ingresos por contribuciones no alcanzan para cubrir los egresos por jubilaciones.
En el acumulado 2020–2024, el faltante corriente llegó a G. 1,218 billones, financiado con las rentas generadas por las inversiones del Fondo de Reserva.
Solo en 2024, los aportes sumaron G. 4,49 billones, mientras que los pagos alcanzaron G. 4,96 billones, dejando una diferencia de G. 474.496 millones.
El informe detalla una trayectoria creciente del desajuste.
En 2020 se registraron G. 169.000 millones; en 2021, G. 22.000 millones; en 2022, G. 183.000 millones; en 2023, G. 370.000 millones; y en 2024, G. 474.000 millones.
Estos montos explican el uso sostenido de las rentas del fondo para cubrir la diferencia operativa.

Bajo el escenario de continuidad de las condiciones actuales, las proyecciones señalan que las rentas podrían agotarse en 2036.
A partir de ese punto, además de los aportes y rendimientos, el sistema comenzaría a recurrir al capital del Fondo de Reserva.
Con una rentabilidad del 2% más inflación y sin cambios paramétricos, los recursos totales se agotarían hacia 2046.
El estudio plantea un escenario con mayor asignación al fondo jubilatorio para financiar el Beneficio Adicional Anual.
Con un aumento de la contribución del 12% al 13,5%, los aportes resultarían suficientes para cubrir los pagos hasta 2039, permitiendo un retorno al superávit corriente hasta ese año.
Entre 2022 y 2024, el número de cotizantes pasó de 794.994 a 878.212, mientras que los jubilados alcanzan 87.000.