
Un informe difundido a través de contenidos de divulgación científica y reportes citados por Harvard Health reúne la evidencia disponible sobre cinco nutrientes que concentran la mayor atención de la investigación por su relación con el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades crónicas. El documento compila resultados de estudios experimentales y ensayos clínicos realizados en los últimos años.
El interés científico se centra en cómo determinados componentes de la alimentación pueden incidir en procesos biológicos asociados al paso del tiempo, aunque una parte significativa de los datos aún proviene de investigaciones en modelos animales.
El análisis identifica cinco compuestos que aparecen de forma reiterada en la literatura científica vinculada al envejecimiento. Estos nutrientes muestran resultados consistentes en distintos indicadores celulares, metabólicos e inmunológicos.
Los nutrientes mencionados en el informe son:
La evidencia disponible varía según el tipo de estudio, la población analizada y las dosis evaluadas.
El resveratrol es un polifenol presente en uvas y frutos rojos. Los estudios lo relacionan con cambios en marcadores inflamatorios, metabolismo de la glucosa y perfil lipídico.
Los ensayos en humanos presentan resultados heterogéneos y no existe una dosis consensuada para su utilización generalizada.

La quercetina se encuentra en alimentos como cebolla, manzana, brócoli y cítricos. La investigación científica la vincula con procesos antioxidantes y con la reducción de células senescentes en determinados contextos clínicos.
Ensayos realizados en personas con enfermedades metabólicas observaron modificaciones en presión arterial, colesterol LDL y marcadores celulares específicos.
La vitamina B3 y sus derivados participan en la síntesis de NAD+, un cofactor esencial en la producción de energía, la reparación del ADN y funciones celulares relacionadas con el envejecimiento.
Los primeros estudios en humanos muestran aumentos medibles de NAD+ tras la suplementación y cambios en variables vinculadas al metabolismo energético.
La vitamina D se obtiene mediante exposición solar y a través de alimentos como pescados grasos, huevos y lácteos. La evidencia señala una alta prevalencia de déficit en adultos mayores institucionalizados, con niveles que superan el 80% en algunos grupos.
Su presencia está asociada a la salud ósea, la función muscular y la regulación del sistema inmunológico.
La glicina es un aminoácido presente principalmente en carnes y pescados. Estudios experimentales la relacionan con mejoras en función mitocondrial, parámetros cardiovasculares y capacidad física.