
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó que Teherán alcanzó con Omán un entendimiento para definir tanto la porción de aguas correspondiente a cada país como la distribución de los ingresos vinculados al estrecho de Ormuz.
El anuncio aparece mientras continúa la disputa entre Irán y Estados Unidos por el control y la seguridad de esta vía marítima.
La Guardia Revolucionaria indicó que ya fueron definidos los porcentajes correspondientes a ambos países en las aguas del estrecho y también en los ingresos derivados de su utilización.
Sin embargo, esta versión va más allá de lo comunicado previamente por los ministerios de Exteriores de Irán y Omán, que habían informado únicamente sobre un marco provisional para retomar el tránsito de buques, sin anunciar un acuerdo definitivo ni detallar eventuales tasas o cobros.
Las autoridades iraníes han señalado que un entendimiento bilateral con Omán no implica automáticamente la apertura total del estrecho.
Irán sostiene que para normalizar por completo la circulación marítima todavía deben resolverse otras cuestiones vinculadas a la seguridad y a la presencia de Estados Unidos en la zona.
La Guardia Revolucionaria afirmó que Estados Unidos estaría obstaculizando las negociaciones y provocando demoras, aunque no aportó mayores detalles sobre esa acusación.
La seguridad en Ormuz y en el Golfo Pérsico continúa en el centro del enfrentamiento regional desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.

Desde Estados Unidos se sostiene que el estrecho ya está abierto y que el tráfico marítimo comenzó a recuperarse. Irán rechaza esa interpretación y mantiene que la situación todavía no está normalizada.
La Organización Marítima Internacional también había señalado recientemente que no existía confirmación de una reapertura plena ni de la eliminación completa de las minas en la zona.
El estrecho continúa siendo uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial por el volumen de petróleo que circula diariamente por esa ruta.
Por eso, cualquier cambio en las condiciones de navegación, los cobros o el control del paso marítimo mantiene impacto directo sobre las expectativas de abastecimiento y los precios internacionales de la energía.