
La Oficina Federal de Investigación activó su nivel máximo de vigilancia para las unidades de contraterrorismo y contrainteligencia luego de los ataques militares lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán.
La medida se adoptó el sábado, en el contexto de un intercambio de acciones que incluyó represalias iraníes contra bases militares estadounidenses y aliados en la región.
En la ciudad de Nueva York, el FBI y la Fuerza de Tarea Conjunta contra el Terrorismo, en coordinación con el Departamento de Policía local, intensificaron el monitoreo de grupos proiraníes activos en redes sociales.
De acuerdo con reportes oficiales citados por la agencia internacional, no se habían identificado amenazas concretas contra objetivos específicos en territorio estadounidense al momento del anuncio.
Las autoridades señalaron que se dispuso la movilización de recursos de seguridad para responder ante cualquier eventualidad vinculada al actual escenario internacional.

Los equipos federales también mantienen bajo observación a organizaciones como Hezbolá, grupo respaldado por Irán, en busca de posibles cambios en su postura frente al conflicto.
El Departamento de Seguridad Nacional continúa coordinando acciones con agencias de inteligencia y fuerzas del orden para prevenir eventuales riesgos en suelo estadounidense.
En años anteriores, autoridades federales investigaron presuntos intentos de acciones contra disidentes iraníes en Estados Unidos.
En 2022, se registró la detención de una persona armada frente a la residencia de una periodista de origen iraní en Brooklyn, en un caso investigado como posible plan de ataque.