
El mercado internacional arrancó la semana con un nuevo aumento del petróleo luego de intensificarse el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Los movimientos fueron analizados por Capital.com, BNY y Brown Brothers Harriman, mientras el crudo Brent avanzó más de 2% durante la apertura de las operaciones.
El West Texas Intermediate, referencia utilizada en Estados Unidos, registró una variación del 2,2% y llegó a USD 84,32 por barril.
El repunte se produjo en medio de ataques desarrollados durante el fin de semana y de una mayor preocupación por el suministro energético.
Fuerzas estadounidenses atacaron la isla iraní de Qeshm, situada en el Golfo Pérsico y próxima al estrecho de Ormuz.
También fueron alcanzadas ciudades del sur de Irán, entre ellas Shadegan, Sirik y Hajiabad, de acuerdo con reportes de medios iraníes citados en la publicación.
Irán respondió con ataques contra una central eléctrica y una planta desalinizadora en Kuwait. Fue la tercera jornada consecutiva con acciones de este tipo, dentro de una serie de represalias que comenzó a extenderse más allá de las instalaciones militares.
Durante la última semana, los ataques también involucraron puentes, puertos y servicios públicos. La ampliación de los objetivos redujo las expectativas de retomar el acuerdo provisional alcanzado el mes anterior.
Teherán comunicó que dejaría de cumplir el entendimiento temporal, mientras continúan las diferencias relacionadas con su programa nuclear. La evolución del conflicto mantiene la atención sobre el Golfo Pérsico, una zona clave para el movimiento internacional de petróleo.

El precio del petróleo acumula un avance superior al 20% durante julio, un comportamiento que volvió a colocar a la inflación entre las principales preocupaciones de los operadores financieros.
Un barril más caro puede trasladarse a los costos de energía, transporte y producción. En Asia, el movimiento genera una presión adicional debido a la dependencia regional de las importaciones energéticas.
La búsqueda de activos considerados más seguros fortaleció al dólar frente a la mayoría de las principales monedas. El dólar australiano retrocedió 0,2%, mientras el euro, el yen y el yuan mostraron pocos cambios durante las primeras operaciones.
El aumento del crudo coincidió con una caída de las acciones tecnológicas. El índice MSCI de Asia-Pacífico se ubicó cerca de una corrección después de perder más de 9% desde el máximo alcanzado en junio, mientras el mercado de semiconductores también acumuló retrocesos.