
Los nuevos límites establecidos por el Banco Central del Paraguay (BCP) para las comisiones de intermediación aplicadas a pagos con tarjetas comenzaron a regir con un máximo de 3% para operaciones con crédito y 2% para débito. La medida reduce el costo que enfrentan los comercios cuando reciben este tipo de cobros.
La Cámara Paraguaya de Fintech señaló que el cambio puede facilitar una mayor incorporación de terminales POS y extender el uso de medios electrónicos, aunque también reduce los ingresos disponibles para las compañías tecnológicas que participan en el procesamiento de las transacciones.
Antes de la actualización, las comisiones cobradas en el mercado paraguayo llegaron a superar el 5%, un nivel que representaba un costo considerable para los negocios que aceptaban tarjetas.
Con los nuevos porcentajes, cada comercio entrega una parte menor de la venta al sistema de procesamiento. Esto vuelve más accesible la recepción de pagos electrónicos, especialmente para establecimientos con márgenes reducidos o un volumen limitado de operaciones.
La reducción de las comisiones no modifica varios de los gastos que siguen asumiendo las procesadoras y fintechs.
Entre ellos se encuentran la compra y conservación de equipos, soporte técnico, infraestructura tecnológica, atención comercial e integración de sistemas.

El gremio explicó que las fintechs dependen de las procesadoras para ofrecer sus servicios y deben pagar por cada transacción. Cuando el costo que abonan se acerca al máximo que pueden cobrar, el margen disponible para sostener la operación disminuye.
Ante el nuevo escenario, algunas empresas podrían trasladar una parte de sus ingresos hacia conceptos diferentes a la comisión por operación.
Entre las alternativas mencionadas aparecen los cobros por integración tecnológica, licencias, mantenimiento y servicios adicionales, que pasarían a tener un mayor peso dentro del modelo comercial de las plataformas de pago.
La Cámara Paraguaya de Fintech indicó que la regulación fue preparada sin una consulta previa que incluyera a todos los participantes del sistema.
El cuestionamiento se centra en que no se habría considerado por completo la estructura de costos ni la relación comercial existente entre bancos, procesadoras y subadquirentes antes de fijar los nuevos límites.
El Banco Central también analiza nuevas disposiciones para los subadquirentes, empresas que conectan a los comercios con las procesadoras y permiten recibir pagos mediante tarjetas u otras herramientas digitales.