
Información difundida por la Casa Blanca indica que Estados Unidos definió un esquema de conducción para el escenario político en Venezuela tras la detención del anterior jefe de Estado. La coordinación del proceso fue asignada al secretario de Estado Marco Rubio, quien encabezará un equipo con áreas vinculadas a política exterior, energía, finanzas y seguridad.
El planteo oficial señala que la estrategia contempla una etapa transitoria hasta la realización de nuevas elecciones en el país sudamericano.
Según lo comunicado desde Washington, la conducción general del proceso quedó bajo la órbita del Departamento de Estado de Estados Unidos, con Marco Rubio como responsable de coordinar las decisiones vinculadas a Venezuela.
El esquema prevé la participación de distintos organismos del gobierno estadounidense, con un enfoque integral sobre asuntos políticos, económicos y militares.
Las autoridades estadounidenses indicaron que el plan contempla una administración provisional hasta que se establezca un nuevo marco electoral.
Dentro de ese período, Estados Unidos mantendría influencia directa sobre las decisiones institucionales, de acuerdo con los lineamientos expuestos públicamente.

El anuncio generó repercusiones a nivel global y derivó en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Durante el encuentro, distintos países expresaron inquietudes relacionadas con el respeto al derecho internacional y el impacto regional de las medidas adoptadas.
Desde el gobierno estadounidense se afirmó que el alcance de la operación estaría limitado al territorio venezolano.