
El Gobierno de Emiratos Árabes Unidos afirmó que el estrecho de Ormuz no es propiedad de Irán y que, por lo tanto, no puede ser cerrado de manera unilateral, en medio de la escalada de tensiones en la región.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores emiratí se indicó que el estrecho es una vía natural regida por el derecho internacional, lo que garantiza la libre navegación y no su control exclusivo por parte de un solo país.
Las autoridades señalaron que el tránsito por esta ruta no puede ser condicionado ni utilizado como mecanismo de presión política, en referencia a las restricciones impuestas en el contexto del conflicto.
El Gobierno emiratí advirtió que cualquier limitación al tráfico marítimo en el estrecho representa un riesgo para la estabilidad económica internacional, debido a su relevancia en el comercio energético.
Por esta vía circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, lo que la convierte en un punto estratégico para el abastecimiento global.

Emiratos Árabes Unidos solicitó la reapertura completa e incondicional del estrecho, planteando que su funcionamiento es clave para el flujo normal de bienes y recursos energéticos.
También se indicó la necesidad de que Irán garantice el cese de acciones que afecten la seguridad marítima en la zona.
La situación se desarrolla en medio de un conflicto que ha generado restricciones en el tránsito marítimo, afectando rutas comerciales y elevando la incertidumbre en los mercados internacionales.