
Fuentes internacionales señalaron que el escenario político abierto en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro colocó al sector petrolero en el centro de las decisiones internas y del seguimiento externo, con Delcy Rodríguez como figura central en el esquema de conducción y control operativo de la industria.
El contexto es observado por gobiernos, empresas energéticas y acreedores, en medio de sanciones vigentes, restricciones financieras y negociaciones que continúan en desarrollo.
De acuerdo con la información disponible, Delcy Rodríguez asumió un rol determinante en la reorganización del aparato estatal vinculado al petróleo.
Su trayectoria previa en áreas estratégicas y su posición dentro del gobierno la ubican al frente de la administración de la petrolera estatal y de la infraestructura asociada.
El manejo del sistema energético aparece como un factor clave para la continuidad de las operaciones.
Sectores del gobierno de Estados Unidos analizaron el escenario venezolano a partir de experiencias previas en países productores de crudo.
Desde Washington se planteó la necesidad de evitar interrupciones prolongadas en la producción, preservando cierta continuidad técnica durante el proceso de transición.
En ese marco, se evaluó el posicionamiento de Rodríguez frente a otras figuras del escenario político, entre ellas María Corina Machado.

Compañías energéticas con intereses históricos en Venezuela siguen de cerca la evolución del sector.
Entre ellas se encuentra Chevron, la única gran petrolera estadounidense con licencia vigente para operar en el país, que indicó no haber tenido conocimiento previo de la operación contra Maduro y confirmó que sus actividades continúan bajo el marco legal actual.
También aparecen empresas internacionales como Repsol, Eni y Maurel et Prom, con proyectos y activos vinculados a la industria venezolana.
En paralelo, acreedores y tenedores de bonos siguen el proceso debido a compromisos financieros estimados en alrededor de USD 60.000 millones.
Venezuela concentra una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, aunque su nivel de producción permanece condicionado por sanciones y dificultades operativas acumuladas.
Hacia fines de 2025, el país había iniciado cierres de pozos por limitaciones de almacenamiento, una situación que continúa bajo evaluación.