
Más de 65 millones de personas en Rusia continúan utilizando Telegram mediante redes privadas virtuales, en un contexto de restricciones digitales impulsadas por el gobierno.
La situación se desarrolla tras medidas aplicadas por el regulador Roskomnadzor, orientadas a limitar el acceso a determinadas aplicaciones y redirigir a los usuarios hacia servicios alineados con el Estado.
Las limitaciones sobre el tráfico digital generaron interrupciones en distintos servicios, incluyendo fallas en sistemas de pago y operaciones bancarias.
Entidades como Sberbank, VTB y T-Bank reportaron inconvenientes en sus sistemas, afectando transacciones con tarjetas, cajeros automáticos y transferencias durante los momentos de mayor restricción.

Ante el bloqueo, millones de usuarios recurrieron a redes privadas virtuales para mantener el acceso a Telegram.
Se estima que más de 50 millones de personas envían mensajes diariamente a través de estas herramientas, lo que evidencia la continuidad del uso de la aplicación pese a las limitaciones.
Las autoridades intensificaron las acciones sobre plataformas digitales y servicios de evasión, incluyendo restricciones dirigidas a proveedores de VPN.