
Argentina aparece entre las economías con posibilidades de ganar una mayor participación en las cadenas internacionales de abastecimiento, de acuerdo con un análisis de Verisk Maplecroft.
El país comparte este grupo con Tailandia y Filipinas, mercados que todavía son poco aprovechados y podrían recibir más inversiones mientras las empresas buscan reducir riesgos y repartir su producción entre distintos destinos.
La tendencia responde a un cambio en las decisiones empresariales. Además de mirar costos y eficiencia, las compañías están dando mayor importancia a la capacidad de mantener sus operaciones frente a conflictos, problemas ambientales y amenazas que pueden interrumpir el comercio.
El informe advierte que un tercio de los puertos y aeropuertos con mayor movimiento del mundo está expuesto a posibles alteraciones relacionadas con conflictos, riesgos ambientales y problemas de seguridad nacional.
También señala que la resistencia de las cadenas comerciales se deterioró en más de 150 países que representan el 90% del comercio mundial. Este escenario abre espacio para economías que antes tenían una participación menor dentro de las redes globales de producción y distribución.
Para identificar estos mercados, el análisis toma en cuenta tres factores principales como la apertura comercial, la solidez de las normas y los derechos laborales.

En el caso de Argentina, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, junto con el entendimiento alcanzado con Estados Unidos sobre comercio e inversión recíprocos, podría favorecer una transformación de sus ventas al exterior.
Los sectores con posibilidades de ganar espacio son los vinculados con minerales críticos, energía y producción industrial. Estos rubros podrían captar una mayor demanda de empresas que buscan nuevos proveedores y una menor concentración de sus operaciones en determinados países.
El Sudeste Asiático continúa por delante de América Latina como centro de fabricación a gran escala. Sin embargo, los intentos de las economías occidentales por reducir su dependencia de China están dando lugar a nuevos competidores dentro de la cadena de suministro mundial.
Vietnam, Malasia, México y Brasil ya recibieron parte de los beneficios generados por la reducción del comercio directo entre Estados Unidos y China. El informe advierte, al mismo tiempo, que los riesgos para las compañías multinacionales están aumentando en esos mercados.
Además de Argentina, Chile y Uruguay integran la lista de países latinoamericanos con posibilidades de ampliar su participación. Uruguay presenta el perfil operativo ajustado al riesgo más sólido de la región.