Durante las negociaciones, Irán planteó una pausa de cinco años en sus actividades nucleares, mientras que Estados Unidos mantiene una postura que apunta a una interrupción de hasta 20 años.
El incremento de la deuda se vincula con una menor atracción de los bonos del Tesoro estadounidense, considerados tradicionalmente como activos de referencia en el sistema financiero global.
Pakistán se posiciona como intermediario clave en las conversaciones, tras haber facilitado un primer encuentro entre delegaciones de ambos países en Islamabad.
Los principales descensos se observaron en países como Irak, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, afectados por las limitaciones para exportar crudo desde la región.