Las evaluaciones indican deterioro en el sistema que cubre el reactor afectado, lo que genera preocupación sobre la capacidad de mantener condiciones seguras en el área.
En paralelo, la administración estadounidense amplió restricciones dirigidas a sectores clave de la economía cubana, incluyendo áreas vinculadas a energía, defensa y servicios financieros.
La situación afecta directamente a cerca de 1,45 millones de personas, que permanecen en refugios con condiciones limitadas de higiene, lo que favorece la propagación de enfermedades.