El programa Hambre Cero demanda actualmente alrededor de 38 millones de litros de leche por año, lo que representa un movimiento económico de G. 228.000 millones, equivalentes a unos USD 38 millones anuales. Los datos fueron presentados por la Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos, Capainlac, durante un encuentro realizado por el Día Mundial de la Leche Escolar.
La mitad del dinero llega a la agricultura familiar
De ese volumen económico, aproximadamente G. 114.000 millones, equivalentes al 50% del total, se destinan directamente a productores vinculados con la agricultura familiar rural.
La cadena también genera movimiento en actividades relacionadas con transporte, talleres, gomerías y otros servicios que operan alrededor de la producción y distribución de leche en distintos puntos del país.
Más de un millón de estudiantes reciben alimentos
Actualmente, alrededor de 1.070.000 niños y adolescentes en edad escolar reciben alimentación mediante Hambre Cero. Dentro de ese esquema, las industrias lácteas participan principalmente como proveedoras de leche para las empresas encargadas del servicio integral de alimentación escolar.
El sistema se apoya además en el Fondo Nacional de Alimentación Escolar, creado por la Ley N.° 7.264/24, que financia la provisión de alimentos para estudiantes del sistema público y privado subvencionado.
La producción utilizada es de origen nacional
Los datos presentados por Capainlac indican que la leche utilizada dentro de este circuito es de origen 100% nacional, con producción que cubre la demanda interna del programa y otros mercados.
La industria sostiene además que el volumen de compra permite generar una demanda estable para productores y empresas vinculadas con el rubro lácteo.
También plantean reciclar los envases utilizados
Durante el encuentro se presentó además una propuesta denominada “Hambre Cero → Residuo Cero”, que plantea recuperar los envases de cartón utilizados para distribuir la leche en las escuelas.
La estimación presentada señala que los 38 millones de litros distribuidos por año podrían generar alrededor de 1.600 toneladas de envases recuperables, con posibilidad de transformarlos en materiales para techos o mobiliario escolar.

